¿Pero qué pasa? ¿Por qué no estás aquí? ¿Por qué no estás conmigo?...
Te extraño. No entiendo porqué tiene que ocurrir esto. No quiero creer que te he perdido, pero todo esto me destroza... Pienso que todo es mi culpa, aunque otra parte de mí me dice que no. Siento que por mí se desató esta tormenta, estas congregaciones en bandos, ahora todos contra todos... ¿No éramos todos amigos? ¿No eras tú mi mejor amigo? Entonces... Explícame por qué no me hablas, por qué pasas de todo. Dime el porqué de que te vas con ella y a mí me dejas de lado, qué te pasa conmigo... Sólo dímelo. Quiero arreglar las cosas, no quiero perder a nadie, de verdad que no, pero me canso de luchar. Subo una escalera muy rápido, deprisa, cada vez me canso más, no sé a dónde voy ni por qué, sólo siento que debo avanzar. El camino es cansado, desfallezco, no puedo, me fallan las piernas... Están machacadas de tanto subir siempre, ayudando cuando uno se tropieza, estoy cansada de ir rápido. Intento detenerme, descansar, pero tampoco puedo. Sólo quiero avanzar, no mirar atrás, no parar. Ir lento. Despacio. Pero ven conmigo, coge mi mano, yo te guío. Sólo sonríe, ponte bien, sonreíd todos, porque todos valéis para mí. Porque aunque sé que algunos se adelantarán o se quedarán atrás en el camino, por ahora siento que todos estamos en grupo, subiendo peldaño a peldaño, disfrutando de las vistas, aguantando el cansancio de subir. Como antes, como ha sido desde que esto comenzó, con los más y los menos, pero nunca batallas de todos contra todos. Porque los demás no tienden sus manos, yo siempre lo haré... Pero no puedo con todos. No tiene porqué ser ahora cuando se acabe esto, no tiene porqué finalizar nuestra amistad por una estupidez, sólo ven. Ven. Háblame, dí qué te molesta. Lo hablamos. Lo hablaremos todos... Y verás que sí, que todo irá bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario