domingo, 23 de septiembre de 2012

Sin ganas de nada.

Esto es horroroso. Ya nada es igual, ya es imposible confíar. ¿Donde estás? Joder. ¿Dónde coño estás?. Te vas, me ignoras, no me hablas... Tus estados son agujas llenas de dolor que apuntan a mi corazón. No sé qué es lo que pretendes. Yo te hablo, tú pasas. Primero te veo tan feliz, después mal. Así todo el rato, y no puedo, joder. No puedo soportarlo, sólo quiero una explicación... Pero nada, ni caso. Tú sigues en tus trece... Me da miedo mirar el móvil, encontrarme con otro de tus ataques en mensajes personales... Tengo pánico a perderte. Pero veo que lo estoy haciendo. O mejor dicho, me pierdes tú a mí. Odio el orgullo, pero estoy demasiado destrozada como para olvidarme de él. Es lo único que me sostiene ahora. Porque si no me valgo por mí... ¿Qué soy? ¿Qué hacer?. Me enfureces. Me enfurece que no hagas nada para arreglarlo. Me enfurece que pases de nosotros, que somos tus amigos, dios. Pero te da igual. Sé que te doy igual. Lo noto, es lo que me demuestras. Ya me siento demasiado mal, cada vez peor. Siento que nadie me escucha, que me oyen pero les da igual lo que yo diga. Siento que ya nadie tiene mi confianza, que ya nada puedo hacer para volver a ser o sentir como antes. No sé si soy fuerte, pero me estoy acostumbrando al dolor. Y sé que no tengo por qué estar así, no es bueno para mí, pero otra cosa no puedo hacer... Extraño cómo eran las cosas antes. Ya me ha decepcionado mucha gente... Porfavor no me decepciones tú también...

No hay comentarios:

Publicar un comentario