Piensas que eres especial. Que importas. Piensas que eres la razón de la sonrisa de alguien, el motivo por el que una persona se anima. Piensas que te quiere, que daría todo por ti. Que recorrería hasta el fin del mundo con tal de que tú estés bien. Piensas que es recíproco. Que tú le quieres, y que entonces él te querrá. Que seréis juntos y que los problemas no importan. Que se solucionarán. Piensas que el dolor se acabará, que sonreirás por fin, que nadie tendrá que preocuparse por ti más. Piensas que esa sensación de que se te infla el corazón cuando le hablas, que le necesitas, que es tu todo, que sin él no eres nada, piensas que él siente lo mismo. Piensas que eres inolvidable. Que cuando te dice " no te reemplazaría nunca " es la pura verdad. Y confías. Confías como nunca antes habías confiado. Y entonces, caes. Desde las nubes hasta el suelo. Fracturándote el alma, el corazón y la cabeza. Te haces cruel, no sientes, no sonríes, no piensas con claridad. A la primera de cambio tiene a otra. A la primera de cambio comparte sus cosas con otra que no eres tú. Te reemplaza. Te cambia. Miente, te engaña, te hace daño, te echa la culpa. Chantaje, miradas horribles, estados ofensivos. Miles de vete a la mierda, muchos que te den, muchos eres una falsa y una puta, y tú... Tú lloras. No respondes. No dices nada. Aguantas el golpe, te haces la fuerte y a la primera de cambio, cuando te quedas sola, lloras. LLORAS. LLORAS HASTA QUE TUS OJOS QUEDAN SECOS, HASTA QUE TUS PULMONES SE QUEDAN SIN AIRE. LLORAS HASTA EL DÍA SIGUIENTE, LLORAS CON TUS PESADILLAS, LLORAS SIN QUERER, SE HACE UNA PUTA RUTINA. No hay ganas de vivir, ni de hacer nada. Sólo lloras. Mirando la pantalla. Sufriendo. Queriéndole con más fuerza que nunca, y jodida por ello. Por él, por esos dos que me han hecho tanto daño.
Iros a la mierda.
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