lunes, 29 de octubre de 2012
Hey, no eres nada ya.
A ti, que no creíste en mí. Que me fallaste y me olvidaste, no te debo nada. Tú me olvidaste, me destrozaste, me machacaste sin piedad. ME REEMPLAZAS. Llevo meses. MESES. Sufriendo. Con la autoestima por los suelos. ¿Por qué? Por ti. Porque me destrozaste, porque no te guardo rencor pero quiero dejarlo escrito... Confié en ti, como NUNCA había confiado en nadie, como si fueras más que una persona para mí. Te di mi corazón, sin pensarlo, solo te lo dí. Pensaba en ti cada minuto, en cada respiración, me ilusionaba cada vez que te miraba a los ojos, pensaba que todo iría bien, que llegaríamos a lo mutuo. Sabes que tuve presión, que sufrí, pero seguiste igual. Tus excusas no valen, tus lágrimas no me sirven. Te miro y veo a un extraño. ¿Eres tú aquel chico genial? No, no puede ser. No eres MI especial. No eres de quien me enamoré. Cambiaste, a peor, mucho peor. Decidiste hacerme daño, sin saber que yo podía hacértelo también. Porque pensé que valía más como para soportar no ser feliz, porque ya tus caricias no me compensaban. Y era la verdad, la pura y dura verdad. Ya no era la misma, lloraba cada día, me dolía el alma, no podía sobrevivir con ese peso. Se acabó. Dolió, lo superé. Pero fue un tortuoso camino. Camino en el que me reprochaste cosas irreprochables, en el que te fuiste con otra y después sufrías por mí, camino en el que pasabas como un huracán por todos, lleno de odio, haciéndole daño a mi alrededor. Llega un momento en el que sientes que no vales nada. Porque te duele la boca de callarte, tienes el orgullo herido porque no te supieron apreciar. Te baja la autoestima esa persona, cuando yo no merecía eso. Cuando tú eres lo peor que encontré. En el pasado me hiciste feliz, pero después me hiciste lo más infeliz que he sido nunca. Yo siempre tuve cuidado con mis palabras, no quise herirte, pero llego a un punto, este punto en el que ya me eres indiferente. Ya no importas, ya cualquier sentimiento hacia ti es demasiada muestra de interés. Interés que no te mereces. No sé qué pretendes. Los juegos a dos bandas como que no me van, chico listo. Aprende a madurar, aprende a olvidarme. ¿Para qué recordarme? Si nunca me quisiste.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario